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Cómo usar alfombras en tu casa

En primer lugar, tenemos que entender la importancia de usar alfombras.

En el diseño y la decoración de interiores, las alfombras se utilizan para varios propósitos: una alfombra se puede utilizar para definir una determinada zona y separarla de otra sin recurrir a barreras físicas, por ejemplo, el uso de una alfombra en el comedor que delimita esta zona y el uso de una alfombra junto al sofá, en la sala de estar. Estos son buenos ejemplos de cómo podemos utilizar alfombras para delimitar zonas distintas, y aun así crear cohesión en el espacio.

Por otro lado, las alfombras también se utilizan para introducir textura en una estancia, se utilizan para crear más calidez, ya que cubren el suelo, que tiende a ser más frío y rígido, proporcionando mayor comodidad y confort.

Las alfombras existen en una enorme variedad de tejidos y materiales con diferentes texturas, colores y patrones, las alfombras más atrevidas pueden ser una pieza destacada en una habitación.

Siempre será necesario tener en cuenta la habitación en la que se utiliza la alfombra y, sobre todo, la función que se le quiere dar. 

Sin embargo, existen formas adecuadas de colocar las alfombras en las diferentes habitaciones, hoy compartimos contigo estas formas, para que puedas evitar errores muy comunes en el uso de alfombras.

En general, lo ideal es tener en cuenta el mobiliario existente en la zona donde vamos a colocar la alfombra, ya que servirá de referencia para el tamaño adecuado de la alfombra.

En las opciones que mencionamos, damos ejemplos para el uso de 1 sola alfombra en cada área, que creemos que une el espacio y proporciona mayor comodidad.

 

En el salón, lo ideal será colocar la alfombra en la zona del sofá.

Un aspecto a tener en cuenta en la alfombra de esta zona, es que debe cubrir toda la zona del sofá y prolongarse en todas las direcciones, o ser ligeramente mayor que la zona del sofá, de forma que una pequeña parte de la misma permita colocar el sofá y aún garantizando que en la zona de circulación hacia el sofá, la alfombra cubra toda esa área.

La alfombra no debe ser más pequeña que la zona de uso del sofá, para evitar situaciones en las que pueda haber acumulación de polvo y otros residuos en sus laterales y evitar situaciones en las que condicione la circulación, lo que podría provocar tropiezos con la alfombra.

Lo ideal es que la alfombra en esta zona permita crear un acceso al sofá cómodo y acogedor, uniendo todo el espacio y a nadie le gusta descalzarse y encontrarse un suelo helado.

 

En el comedor, seguimos la misma lógica, lo ideal será que la alfombra incida en la zona de la mesa, delimitando su área.

En cuanto al tamaño de la alfombra en esta zona, debemos asegurarnos de que no solo cubra el área de la mesa, sino también el área de las sillas, de modo que permita el uso completo de las sillas en el área de la alfombra. Es decir, asegúrese de que la alfombra de su comedor, al sentarse en la silla, permita que la silla quede apoyada en la alfombra, evitando situaciones en las que los 2 pies delanteros de la silla estén en la alfombra y los 2 pies traseros estén en el suelo, creando situaciones de desnivel y posible riesgo de caída.

 

¡Por último, la zona del dormitorio!

En esta zona, consideraremos la cama como elemento de referencia para la ubicación y el tamaño de la alfombra.

De nuevo, la alfombra debe ser más grande que la zona de la cama, asegurando que se prolongue por los laterales y la parte frontal de la misma, para garantizar la comodidad al transitar por esa zona y unificar todo el espacio.